Foro Desarrollo Urbano
FORO DESARROLLO URBANO
FORO MIGUEL HIDALGO 11 DE JUNIO DE 2009
Carta abierta a un(a) candidato(a) al puesto de jefe(a) delegacional en Miguel Hidalgo
Dr. René Coulomb Bosc
Para ordenar nuestros debates, el Dr. Emilio Pradilla Cobos, coordinador de este Foro, sugirió un conjunto de temas, que son por cierto de mucha importancia para la calidad de vida de los habitantes de la Delegación que usted se propone administrar y también, eso quiero esperar, se propone gobernar de forma democrática. Pero este Foro se da también en un contexto de un muy fuerte cuestionamiento hacia el sistema que nos hemos dado, a través de las elecciones, de la democracia representativo; cuestionamiento que por lo tanto concierne de algunas forma la legitimidad de su propia eventual elección.
Mientras se sigue debatiendo en torno al voto blanco o nulo, lo que finalmente no es más que una decisión de cada ciudadano, quisiera plantearle a Usted la necesidad de que su gestión contribuya a reconciliar al ciudadano con la república, con la res-pública, es decir, con la gestión de los asuntos públicos. y preguntarle si estaría de acuerdo en . que este camino de reconciliación del ciudadano con el pacto democrático pasa por la construcción de formas innovadoras de democracia, ya no representativa, sino de democracia participativa, y de cómo usted pensaría avanzar en esta tarea, urgente y sin embargo muchas veces pospuesta, de construcción de un gobierno local democrático.
La gobernabilidad democrática se sustenta no solo en la transparencia y en la honradez de la administración, sino también en la participación ciudadana. ¿Pero tal vez usted piense, como muchos políticos y no pocos ciudadanos, que la participación, lejos de ser fuente de gobernabilidad es sinónimo de oposición por principio, de incapacidad de escuchar las razones ajenas, de rechazo a la negociación, de asambleas tan eternas como inútiles. de gritos y sombrerazos; es decir. que la participación ciudadana más que de contribuir a la gobernabilidad es fuente de conflictos exacerbados?
Es cierto que el desarrollo urbano genera, y bajo el impulso democrático, generará cada vez más, procesos conflictivos que oponen intereses de grupos entre sí, e intereses particulares al interés público del cual usted posiblemente se siente el depositario. Y en este sentido, podemos pensar que lo que está en juego hoy en día en los conflictos que se generan en torno a la gestión urbana es, antes que todo, la falta de instrumentos legitimadores de las decisiones que se toman sobre el presente y el futuro de la ciudad.
Es probable que usted afirme que gobernaría para todos, sin distinciones, asumiendo lo asentado en el Artículo 3° de la Ley General de Asentamientos Humanos, a saber que el desarrollo urbano debe darse “distribuyendo de forma equitativa las cargas y los beneficios del proceso de urbanización”. Como sabe, la cuestión de un desarrollo urbano más equitable se articula en la actualidad con los debates en torno al derecho a la ciudad ya la denuncia de que el desarrollo urbano actual no produce ciudad, sino un espacio polarizado, fragmentado y excluyente, en donde los espacios públicos se privatizan. el acceso a los equipamientos públicos es muy desigual y la calidad de vida de las mayorías se deteriora cada vez más.
Frente a esta ciudad profundamente desigual y que vive, a veces violentamente. la confrontación de intereses opuestos, se plantea la pregunta de ¿cuáles son los espacios de negociación y conciliación entre las partes, como en el caso de los comerciantes en vía pública con el comercio establecido. de restoranteros y valet-parking con los vecinos de las zonas de habitación, de los desarrolladores inmobiliarios con los defensores del patrimonio cultural urbano? ¿Cómo piensa Usted gestionar los conflictos surgidos de la oposición de vecinos a determinados mega-proyectos o a importantes obras de infraestructura?
El reclamo democrático, se está expresando, en parte, en torno a los instrumentos de la planeación, como son los programas de desarrollo urbano y’los planos de usos del suelo, también en relación a alguna obra pública (un segundo piso, un llamado “deprimido”, o un puente sobre una barranca considerada como reserva ecológica). La pregunta es: ¿ Usted asume que sería deseable y factible utilizar mecanismos tales como el referéndum o el plebiscito para dirimir estos conflictos? ¿O piensa que estos instrumentos presentan la fuerte limitación de una escasa participación de los habitantes? ¿O que no son legalmente aplicables a nivel de un gobierno local?
Por otra parte, Usted estará seguramente consciente que el sistema de representación vecinal, que por cierto los partidos políticos no se resistieron en manipular y querer controlar, que este sistema está caduco, pues hace ya casi diez años que no se convoca a nuevas elecciones vecinales, y que, por otra parte, los mismos partidos políticos se han mostrado incapaces de ponerse de acuerdo en torno a una nueva ley de participación ciudadana. Pero tal vez usted coincida también en que es de su responsabilidad que esta fracasada democracia representativa de los vecinos sea: compensada por una democracia vecinal más participativa, y que la estrategia democratizadora parece estar más bien del lado del fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil.
Si es así, quisiera comentarle que la reconstrucción del tejido social. solidario y asociativo de los habitantes implica el respecto a la autonomía e identidad de sus distintas formas organizativas. En este sentido, ¿Usted se comprometería en reconocer como interlocutor válido a toda organización legalmente constituida y que respetaría la pluralidad organizativa a través de la cual se expresan distintos intereses sectoriales (comerciantes; solicitantes de vivienda, etc.) o territoriales (colonia, barrio. unidad habitacional)?
En caso de ser afirmativa su respuesta, y además de llamar a la colaboración de los vecinos en los proyectos y programas de su administración, ¿Coincidiría Usted en que las actitudes vecinales de apatía o de escepticismo pueden ser respondidas por acciones concretas del nuevo gobierno delegacional, que demuestren su capacidad democrática de convocar, articular y apoyar las diferentes iniciativas surgidas de los propios ciudadanos y sus organizaciones? ¿Estaría incluso dispuesto en apoyarlas con recursos públicos?
Se ha vuelta un lugar común afirmar que la descentralización es una estrategia para la democratización del gobierno de la ciudad, y que deben crearse nuevos espacios que favorezcan realmente la participación en las decisiones y la acción co-responsable, por parte de un conjunto cada vez más amplio de actores, no sólo del sector privado sino también de organizaciones sociales y no gubernamentales. ¿Usted aceptaría echar a andar un proceso de descentralización de la gestión delegacional hacia las subdelegaciones, creando nuevas si es necesario? ¿Estaría, asimismo, a favor de una ii territorfalización de un parte del gasto público de la Delegación, a través la práctica del presupuesto participativo que se exprese en obras y proyectos que un barrio, una colonia o una unidad habitacional pueda asumir como suyos, mediante la discusión de su diseño y la supervisión de su desarrollo en temas como: el mejoramiento barrial, el estímulo a la micro empresa, o la rehabilitación de los espacios públicos?
Abusando de su tiempo, quisiera formular una última pregunta: ¿Qué opina usted de la propuesta de dar una alta prioridad a todas las formas de control social sobre la acción de la administración pública y, entre otros instrumentos, de la creación de un Ombudsman delegacional en defensa de los ciudadanos, en particular cuando son víctimas de estos dos lastres de la anti-democracia que son, por una parte la discrecionalidad autoritaria y, por la otra, la corrupción en el ejercicio del poder, particularmente en materia de seguridad pública, de desarrollo inmobiliario, de autorización y supervisión de giros mercantiles, como también de usos privatizadores de la vía pública? (La lista no es limitativa: la corrupción tiene un mundo de oportunidades).
Las interrogantes anteriores, entre muchas otras, me conducen finalmente en preguntarle si no piensa que ha llegado el momento de colocar, como primera prioridad de su gestión el desmantelamiento de las viejas y renovadas relaciones clientelistas, de las corruptelas y las impunidades, de la discrecionalidad autoritaria y del populismo al servicio de los mercaderes de la ciudad. Que es urgente pactar nuevas formas de relación entre gobiernos y partidos políticos, por una parte, y la (incomoda para ambos) “militancia ciudadana”. y que la elección de nuevas autoridades delegacionales es una buena oportunidad para emprender sin demora esta tarea.
Por su respuesta, muchas gracias.
