• Foro de Seguridad

    DISMINUCIÓN DE CORRUPCIÓN EN LA
     DELEGACIÓN MIGUEL HIDALGO

    INTRODUCCIÓN:

    La corrupción es un cáncer y este documento ofrece algunos mecanismos a través de los cuales se puede combatir. Pero antes, revisemos lo que se sabe sobre este serio problema con la cual queremos acabar.

    La corrupción es un término que escuchamos constantemente, por lo que vale la pena definirlo. En el sector público, el término “corrupción” se refiere al abuso de las facultades de gobierno para el beneficio personal (esta definición se basa en lo escrito por: Nye 1967; Rose-Ackerman 1978; Kaufmann 1997). Cuando, por ejemplo, un oficial de la delegación le solicita a un vecino dinero a cambio de la realización de un servicio público (como lo que es recoger la basura) está actuando de forma corrupta. Está usando su posición como servidor público para su beneficio personal.

    Hay evidencia documentada de que la corrupción lleva existiendo desde, por lo menos, el cuarto siglo antes de Cristo (para más detalles ver: Bardhan 1997 1320). Dicho esto, probablemente es un fenómeno tan antiguo como nosotros, los humanos.

    La corrupción es además un problema universal. Según datos del Banco Mundial, cada año se pagan en todo el mundo alrededor de un billón de dólares en sobornos. Escrito de otra forma, esto corresponde a: $1,000,000,000,000.00 de dólares estadounidenses (Rose-Ackerman 2004). Dicho lo anterior, este mal se concentra principalmente en los países más pobres. Esto es un hecho muy triste, ya que se ha demostrado que la práctica del soborno atrae otros problemas, como son los siguientes cuatro:

    (1) La corrupción crea ineficiencias. Unos cuantos billetes pueden facilitar ciertos trámites, pero también sirven como incentivos para que las autoridades creen aún más trámites. Por esta razón, en el largo plazo, se ha demostrado con datos duros que la corrupción provoca mayores ineficiencias en el sistema, lo cual (como lo muestra la siguiente gráfica, misma que se obtuvo de Mauro 1995) lleva a menor crecimiento económico (Kaufmann 1997 117).

     (2) La corrupción inhibe el crecimiento económico. Reconocidos economistas, como son Paulo Mauro y Susan Rose-Ackerman, muestran que la corrupción inhibe la inversión y, por ende, inhabilita el desarrollo. Sobre este punto vale la pena ofrecer un caso hipotético. Si te propusieras abrir una empresa, ¿optarías por asociarte con alguien que sabes que es corrupto? La mayoría de las personas preferiríamos asociarnos con alguien que es derecho, porque asociarte con alguien que es corrupto conlleva incertidumbre—nunca sabes cuando te va a querer ver la cara.

    (3) La corrupción equivale a robo. Es por esto que gobiernos corruptos presentan presupuestos inflados y mayores déficits (Easterly 2002 246).

    (4) La corrupción también convierte al estado de derecho en un objeto de burla. ¿Cuánto pesan las leyes si los que forman parte de la autoridad no las siguen o dejan de ejercerlas a cambio de sobornos?

    (5) La corrupción distorsiona la democracia. El día de las elecciones todos contamos por igual. Tu voto cuenta lo mismo que el mío. En ese sentido la democracia garantiza equidad entre los ciudadanos adultos. Sin embargo, entre elección y elección, los sobornos alteran este esquema de igualdad. Lamentablemente aquel que paga más y mayores mordidas cuenta más frente a un gobierno corrupto.

    LA INCIDENCIA DE LA CORRUPCIÓN EN MÉXICO:

    Para nuestra desdicha, México se encuentre entre los países afectados por este mal. Transparencia Internacional (www.transparency.org), una organización no gubernamental reconocida mundialmente por su lucha contra la corrupción, reporta que nuestro querido país presenta niveles de corrupción tan altos como los de China. Además, según sus datos, hay 71 países en los que se percibe menos corrupción que México. Entre ellos están Turquía y Sudáfrica. 

    Viendo hacia dentro, vemos México también cuenta con importantes organizaciones que luchan contra la corrupción. Entre ellas está Transparencia Mexicana (http://www.transparenciamexicana.org.mx/), la cual, a través de encuestas, mide el nivel de corrupción en cada estado de la república. Según los resultados que avienta este organismo, la zona metropolitana presenta los mayores niveles de corrupción de todo el país.

    En cuanto a las delegaciones del Distrito Federal aún no se cuentan datos precisos sobre sus niveles de corrupción. Dicho esto, gracias a datos proveídos por la Contraloría del Distrito Federal, percibimos que la delegación Miguel Hidalgo tiene menos incidencias de corrupción que las otras muchas delegaciones. Además es cierto que esta delegación es, sin duda, de las más transparentes. Entre septiembre de 2007 y agosto de 2008 la delegación casi triplicó el número de solicitudes recibidas y atendidas. A pesar del gran aumento, se mantuvo el promedio del tiempo de respuesta en ocho días, dos días por debajo del término legal.

    A pesar de los datos anteriormente descritos, los vecinos de la Miguel Hidalgo no deben bajar la guardia. Sí hay problemas de corrupción en nuestra delegación. Un estudio que se realizó en el 2006 demuestra que más de la mitad de los policías de esta demarcación con los que se interactuó solicitaron una mordida (este estudio se puede ver en línea a través de la siguiente página: http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1301010).
     

    LA CORRUPCIÓN EN JAQUE:

    Esto nos lleva a una pregunta esencial: ¿cómo podemos combatir la corrupción? A continuación ofrecemos tres ideas:
     Primero, reducir la tramitología. Teniendo cuidado de no eliminar trámites que sí son necesarios, lograr reducir los obstáculos con los que se enfrenta la sociedad evita que la gente se sienta en necesidad de sobornar.
     Segundo, automatizar aspectos de la relación ciudadano-gobierno. La automatización de las relaciones ciudadano-gobierno reduce las oportunidades de que a uno le soliciten o de que uno pueda ofrecer una mordida. Ahora, sobre este punto se debe cuidar que los tramites, aunque automatizados, estén al alcance de las personas más necesitadas que podrían no saber cómo utilizar una computadora. También, a través de reglas claras, se debe cuidar que la impersonalización de las relaciones ciudadano-gobierno no sirva como pretexto para que los funcionarios se tomen su tiempo en responderle a los ciudadanos. 
     Tercero, facilitar y transparentar las denuncias ciudadanas. Una opción adicional es que se le de a la ciudadanía el poder de denunciar los actos deshonestos de los funcionarios de gobierno. Pero además propongo que estas denuncias se hagan públicas a través de la página de Internet de la delegación. Sobre este punto se tendría que cuidar que las quejas se puedan realizar en anónimo para evitar acciones vengativas por parte de algún funcionario molesto. También se tendría que cuidar que la identidad de los funcionarios presuntamente deshonestos se guarde en anónimo hasta que no se realice una investigación exhaustiva. De otra forma, funcionarios inocentes podrían quedar estigmatizados por error.

    CONCLUSIÓN:

    Empezando por nuestra delegación, México puede cambiar. Con gobernantes decididos, como Demetrio Sodi, y estrategias claras como las que anteriormente fueron descritas, la meta de tener gobiernos verdaderamente al servicio de la gente ES POSIBLE.

    BIBLIOGRAFÍA:

    Bardhan, Pranab. “Corruption and Development: A Review of Issues.” Journal of Economic Literature 35 (1997): 1320-1346.
    Easterly, William. The Elusive Quest for Growth. Cambridge, MA: MIT Press, 2002.
    Kaufmann, Daniel. “Corruption: The Facts.” Foreign Policy 107 (1997).
    Nye, J.S. “Corruption and Political Development: A Cost-Benefit Analysis.” The American Political Science Review 61.2 (1967): 417-427.
    Rose-Ackerman, Susan. Corruption: A Study in Political Economy. NY: Academic Press, 1978.
    —. “Governance and Corruption.”  Global Crises, Global Solutions. Ed. Bjorn Lomborg. Cambridge: Cambridge University Press, 2004.